domingo, 30 de marzo de 2008

Respondiendo

Recibí un comentario, que leí y publiqué. Pero no tengo la más mínima idea del post en el que fue a parar. Pensé que se trataba de alguien mal intencionado(a) pero uno nunca sabe. Se supone que lo escribía una niña de 11 años que quiere ir a clases de belly Dance y su papá le ha dicho que no. Ella explica que porque los movimientos ..no , ya no recuerdo. Al final preguntaba ¿cómo hacer?

Pues insistir o instruirse correctamente junto a sus padres. Podés ir a una escuela con tus papás y hablar con la maestra, ver la clase. Y sólo despues descartar. Ante todo, la formación de los hijos es un asunto que incumbe a ambos. Hay además una amplia gama de géneros dancìsticos para practicar, formarse artística o físicamente. Luego, en la vida adulta, cada cual sabe elegir y asumir. Hay cosas que mi hija desea y yo no autorizo, ella obedece. Claro, no es el caso de la danza oriental.

Hace un tiempo escribí sobre las razones para que ella, dos sobrinas (incluso un sobrino) practiquen esta danza. Todo eso es totalmente verificable y lo reitero.

El problema acá es simplemente que la ignorancia campea, cosa entendible: se trata de otra cultura (desconocida además) y vivimos en la nuestra --cultura-- machista y sexista.

Pero la danza árabe y quienes la practican --desde el enfoque cultural, técnico y ético-- esa ignorancia es un problema de segundo plano. Esto porque la danza dignifica, realiza, es una forma alegre de expresión y hasta de la misticidad milenaria oriental. Eso es lo que una bailarina, debe proyectar. Y dado el contexto de la maliciosidad masculina (que está incluso en la cabeza de las mujeres) es que se le ve a esta danza algo meramente sexual. De ahí que sea tan importante mostrar de qué se trata el folclor árabe e ir borrando la falacia que nos priva de enrriquecimiento humano a través de la cultura.

Mi hija, no me tiene que convencer a mí, ni yo a ella. Amamos la danza, y nos apoyamos. Afortunadamente.

En la Escuela de Danza del Club Arabe Salvadoreño asiste una niña de 5 años. Chiquitita, uno la ve y la quiere abrazar. Ella llega a la clase de las 7 y ya lleva algunos meses con una asistencia impecable. Llega y se coloca a la par de la maestra, arregla su postura y en cada clase se viste de Odalisca de cabeza hasta los piés. Si hacemos círculos para observar el trabajo de otras compañeras o para escuchar explicaciones de los movimientos, ella participa: levanta la mano y dice ¡"son los brazos"! ¡"o la cabeza!". Yo me quedo muda de ver su capacidad de observación.

Cuando invitan a participar en presentaciones ella acompaña, aplaude y hace su "solo". Ya se compró unas alas de Isis y ya nos bailó con ellas. La última que supe es que pidió a su mamá comprar videos del pasado seminario para aprender en casa. Además, se fija en nosotras las alumnas. El jueves --por ejemplo-- intentaba (yo) ponerme un caderin de monedas como un top, y otra persona me explicaba como hacerlo. Me contaron que ella también quiere usar el top así. ¡bien! Su mamá, que sólo tiene ojos para esa cosita preciosa la apoya incondicionalmente. Me parece que, hay que apreciar cuando tus hijos o tus padres se convierten en tu mancuerna.

que felicidad! (dejo un video de esta chiquita, en el Salón de Zamira´s Belly Dance School.

video

1 comentario:

blackman dijo...

Me gusto el video.
Osea que así son las clases...
no me lo tomes a mal, es solo que lo mio no es el baile (cuatro pies izquierdos, que le voy a hacer) y de veras nunca he visto una clase de danza.
Por otro lado, y es como el tema que se me ocurre viendo a la chiquita: Si no les dejamos enamorarse e intentar las cosas que les gustan de pequeños como van a saber ellos que pueden llegar a ser cuando crezcan.
Imaginate cuando ya este grande, imaginate la calidad que puede alcanzar si sigue por esa ruta.
Saludos, abrazos y un feliz día.