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Bellydance: entre lo puro y la creatividad


La Danza es considerada patrimonio “inmaterial” cultural de la humanidad, por la UNESCO, así las danzas originarias y folclóricas se van rescatando. En las danzas árabes (nótese el plural, pues en el mundo árabe actual hay al menos 22 países y nada es parejo) también existe una gran variedad de danzas folclóricas (muy distintas de las expresiones populares), que fueron estudiadas y adaptadas (nótese lo de adaptadas) para el “gran escenario” por Mahmoud Reda, con el apoyo del presidente panarabista Nasser. No obstante, como toda expresión humana es evolutiva.
El bellydance, tal como lo ejecutamos hoy no es una danza folclórica, es una adaptación de ellas llevadas al espectáculo. Su desarrollo (en la contemporaneidad) se dio en Egipto, al final de la etapa colonial y pos colonial, pues esa danza era el atractivo para los foráneos europeos de esos países. Por esta razón, sufrió muchas influencias y transformaciones, mismas que no han parado hasta estos días. Aunque hay muchas características que concentran su esencia por supuesto y eso es lo que las egipcias cuidan muchísimo.
Vivimos en el occidente, bailamos una danza del oriente. ¡Qué responsabilidad en cultivar el conocimiento de la “otra” cultura! Por eso, en la Escuela (ICA), esto es una tarea obligada año con año.
Ahora bien, con mi compañía de danza, al tener una inclinación artística, buscamos ejercer nuestra libertad creativa, sin dejar de lado el trabajo del folclore y danzas tradicionales o bien, de los clásicos orientales. 
 Hace algunos años, mi profesor me regaló el libro de Amir Thaleb “La Milenaria Danza del Vientre” y me encantó leer una referencia al respecto: “dentro del infinito mundo de la creatividad todo es válido. Simplemente te gusta o no, te llega o no te llega.” Y justamente, allí entramos en el terreno subjetivo o de quién observa: hay de todo, desde el observador que conoce o quien tiene gustos predeterminados, los abiertos o cerrados, o los que simplemente se guía por lo que les produce, etc.
Ser creativo, tampoco es hacer lo que se me ocurra; por ejemplo, una fusión es una gran responsabilidad y no una ocurrencia para “entretener” y sobre la base de la desinformación. La creatividad es un acto de gran responsabilidad! Una fusión implica –mínimamente—saber qué se hace por qué se hace y las técnicas de las danzas o artes que se fusionan. Estudiar o investigar pues. Una regla de oro es, por ejemplo, que danzas folclóricas no deberían de ser objeto de esta tarea.
En resumen, se trata de ser consciente que el producto es una interpretación creativa (desde una inspiración personal) pero basada en los conocimientos de una danza específica como la Árabe.
Cuando observo creaciones, trato de dejar de lado, aquello que es de mis gusto (o no gusto) personal si no observar la idea creativa, la técnica sobre la que se basa y el resultado. Es que a veces, las fusiones pueden denotar desconocimiento y no hay que escarbar para darse cuenta.
Una bailarina que raya en esta fabulosa creatividad es JILLINA CARLANO; desde que supe de su existencia me encantaron sus propuestas escénicas como su actual producción proclama: el arte del Bellydance en proyección al siglo XXI. Eso refleja cada detalle: música, vestuarios, luces, composiciones coreográficas y muchas fusiones. Lo logra sin perder la esencia del arte al que se dedica: el bellydance!! (Valga el comercial, pero estará en El Salvador el próximo 20, 21 y 22 de septiembre!!)
También he de decir, que mi socio y profesor, es otro gran innovador. Desde que le conozco a César Insaurralde en 2013, no ha dejado de producir espectáculos innovadores en Centroamérica y México, pero lo mejor, es que nos formó para ser creadores responsables. Es su gran legado.
Hace un siglo, nadie bailaba un Clásico Oriental (de hecho aún faltaba para irrumpiera Oum Kalthoum a esta historia), pero la misma evolución de la danza concretó tan bella ejecución que perdura a la fecha y a la vez, esos clásicos sentaron la base para nuevas composiciones. Todo evoluciona.
En resumen, cuando sos estudiante, fijá tus bases sobre el folclore, lo tradicional y lo clásico. Si vas a crear, buscar un estilo propio y explorar ideas toma en cuenta esta hermosa frase de Thaleb en ese mismo Libro: “¡Todos somos capaces de crear lo que deseamos pero… no degeneremos lo ya creado!”
P.D.
Personalmente, he crecido más creando, que atendiendo críticas sobre mi trabajo y eso me ha llevado horas de estudio.

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