jueves, 4 de junio de 2009

La Disca

El sábado pasado fui a una disco gay. Nunca había ido a una, pues siempre he pensado que son para gays, además que en la vida he tenido afán por ir a discotecas. En ocasiones anteriores algún amigo me invitó a ir a la "disca", como le llamaba él para bailar más allá de un escenario. Para bailar en lo cotidiano.

Pero el sábado tuve por fin la excusa para saciar mi curiosidad. Una amiga haría un show de Bellydance y convencí a varias personas para ir a apoyarla. La Discoteca tenía preparado un concurso de danza árabe y bueno, me moría por ver.

La discoteca es bonita y no hay nada extravagante respecto a una disco que albergue heterosexuales . La única diferencia es que habían muchas parejas del mismo sexo bailando felices. También habían parejas heterosexuales y el ambiente muy sano y a la vez divertido.

Y vaya, al minuto de estar allí me topé con un compañero de danza, a quien le tengo muchísimo cariño pues además de los años de baile (danza contemporánea) con él, es con quien mejor comunicación sinestésica tengo. Me basta su mirada para intuir sus movimientos. Así que bailé un rato con él y le estuve enseñando belly dance. En el concurso fue el primero en apuntarse así que le puse un pañuelo con monedas en su cadera y bailó y bailó y ganó.

También me encotré con varios abogados, colegas. En buena hora.

Todo fue divertido, no vi gente trasvestida ni cosas extrafalarias. Vi gente viviendo la vida. Salí de ahí con varios pañuelos que regalaron, una diadema con luces de colores, mi pañuelo de monedas y la satisfacción de haber visto a mi compañero. Como añoro regresar a la danza contemporánea.

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