martes, 28 de abril de 2009

Intrucciones para menstruar en paz

Las mujeres ya hemos salido de la caverna, ya no hay tanto temor a la naturaleza y cada día salimos a enfrentarla y a disfrutarla. Cuando tenía once años (la edad actual de mi hija) llegó ella por primera vez, sabía que pasaría, mis amigas vivían hablando del "gran evento", mi hermana mayor me molestaba mucho con: "ja! ya vas a ver qué es eso!" y mi mamá hablaba en tanta clave para referirse a ella que jamás le capté si era bueno o era malo.

Así es como a las mujeres se nos enseña a vivir de mitos y vaya que cuesta desenredarlos.

Pero cuando ella llegó a mi vida, me espanté, me odié ¿porqué debo sangrar?? ! me puse a llorar. y me bañé todo el día. La insoportable de mi hermana lo gritaba a los cuatro vientos y yo hacía más muecas para llorar porque hacía público algo que me avergonzaba. Mi mamá seguía hablando en clave y aconsejando la "secretividad" del asunto, como si se tratara de algo terrible. Con mis amigas el asunto era diferente, era un logro haber transitado a "otra edad".

Una vez conforme gracias al paso del tiempo, una se da cuenta que la vida sigue y que no pasa nada excepto algunas alteraciones inexplicables en el ánimo. Nada del otro mundo. Yo jamás entendí ¿porqué esconder el período menstrual? Mi mamá jamás me dio una explicación lógica, ni mis amigas que en el colegio para preguntar si tenía una toalla sanitaria me decían dizque en clave "¿tenes galletas?" !! cosa que jamás capté.

na! mejor me revelé o más bien lo razoné a mi modo y con el tiempo he logrado celebrarla.

Las mujeres nacemos con muchísimos ovucitos, mismos que maduran para ser materia de lo más maravilloso: tener hijos. Claro que en este afán muchos mueren y nos lo recuerdan cada vez que menstruamos proceso al que llamo, naturaleza muerta. Aunque las mujeres la vivimos, es un asunto que los hombres deben ver con la misma naturalidad.

Por eso siempre escribo un post, o lo digo a viva voz, no uso claves y hasta le pongo un nombre a cada óvulo (se lo merece, ha pasado mucho tiempo dentro de mí). Además me consiento y no dejo de bailar. Por eso:

Nunca escondás tus toallas, cuando las comprés en el Súpermercado que sean visibles, nunca inventés una excusa para no hacer algo por causa de la mestruación, hacé referncia a ella si esa es tu motivación. Si tenés hijas no hables en clave y dale ánimo. A las señoras que viven de mitos seguíle la corriente y finalmente recordá que si apreciás levantar tu vista y mirar la luna llena como un regalo de natura ¿porque no apreciar la infinita maravilla de tu cuerpo?


Con mi hija no hablamos de esto en secreto, ni en clave. Pero respeto su pudor natural dada su adolescente vivencia. A ella aún no la visita, pero está ansiosa, esperándola con los brazos abiertos.

como debe ser.

ja!

2 comentarios:

Sònia dijo...

Uffff yo lo pasé fatal... no porque mi madre no me lo explicara, sino porque era como algo vergonzoso y encima cuando ibas a comprar las compresas te miraban y te sonreian diciendo "ya eres mujer". Leches!!!!!!!! Qué era hasta entonces, una rana???

Así que cuando por fin me di cuenta de que no tenía por qué esconderme, fue toda una liberación.. haces bien en hablarlo con tu hija con todas las letras..

Besos!

Viajero dijo...

en estos paises, imaginate, al nomas que llega, esconden a la mujer completa con un manto con diferentes nombres: hijab, burka, abaya, ...etc