Ir al contenido principal

Agua y Sal


Asi se llama la canción que ahora suena y que me gusta mucho. Mi último óvulo del año se ha ido. Queda una reserva de ovucitos aún para los años que vienen aunque quizá no sean muchos. No lo bauticé como a los 11 anteriores y creo que debió llamarse Maya. Esas pérdidas son naturales, incomodan pero no duelen en el alma como si lo hacen otras (pérdidas) y gracias a esos ciclos, una puede traer humanos a este mundo. Por esas cosas de la vida es que Ixbá, mi hija está ahora conmigo y yo me siento muy realizada y feliz. Y no creo querer fecundar otro, aunque una desea hijos siempre. Me gusta ser mamá y tía.

Pero no sólo el óvulo se va, también lo hace el tiempo. El 2008 está por terminar irremediablemente...y es por eso que me siento aquí, a ver esta playa y observo el movimiento perfecto de las olas. Hoy, como daga, me entró una gran tristeza que será mejor ni comentar...

Días atrás recibí una hermosa carta de una lectora, Sheila, quien me pintó una imagen muy linda sobre los blogs: "e
s como cuando uno lanza una botella al mar con una carta dentro y por suerte llego a mi playa" decía respecto de lo que aquí se ha escrito y ella desde su palya ha leído. Por eso es que mirando este precioso mar virtual, me dispongo a sacar las palabras que llevo por dentro y quería escribir a algunas compañeras imaginarias que tengo:

Soledad, siento mucho mis ausencias, siempre me he sentido cómoda con vos y en tu honor alguna vez imaginé que podría llamarme así. El amor por muchas cosas me sacó de tu lado tales como la danza, mi hija y el trabajo. Este año en pocas ocasiones he logrado disfrutarte , tal como me gusta. Paso más tiempo con mi hija, con gente que baila, con amigos. Recuperaré mi espacio con vos, hace falta.

Danza
. no sé si hacer un mea culpa, comencé el año haciendo lo de siempre, es decir, con la danza contemporánea, taller y ensayos. Pero luego me alejé por varias razones, la más fuerte es el tiempo y la colocación de otras prioridades en primer plano. Por eso me propongo regresar, el cuerpo lo pide, lo implora. Pero por otro lado, mucho he aprendido y bailado en la danza árabe. Cada vez me enamoro más.

Si se trata de mí, pues agua y sal: soledad y danza. No es posible la una sin la otra. y eso soy yo.

Comentarios

Naida ha dicho que…
Acabo de aterrizar en tu blog mientras iba pescando...
Bonita canción y bonito blog!

Feliz Año 2009!!
ixquic* ha dicho que…
racias Naida, feliz 2009. ya iré a navegar por tu mar...

Entradas populares de este blog

La danza que bailo y el Islam

La danza oriental, del vientre o árabe es de orígenes inciertos. Pero hay un amplio consenso que su sede es Egipto . Se baila en todo el mundo, pero todas las bailarinas sueñan siempre con viajar al Oriente y tener contacto con maestros (como Sasa Hasam ) que imparten el estilo egipcio puro o simplemente por buscar la raíz cultural de la danza que se práctica. Un conocido que vivió en esos países y es un magnifico shef de comida mediterránea contaba que a principios del siglo pasado, cuando los europeos y norteamericanos descubrieron esta danza (y hasta la exportaron a hollywood , arruinándo el concepto por cierto...) los egipcios retiraron a sus mujeres de la práctica pública, pero llevaban bailarinas rusas o de otros países para hacer la danza en público. Con el Islam muchas cosas también cambiaron. Existe en egipto la práctica de la danza del vientre, pero no la hacen aquellas mujeres que son islámicas y su enseñanza no es reconocida por el Estado. Este mes hubo una polémica...

buscando otras soledades en San Salvador

My baby shot me down

“Es necesario, que el público sepa quien manchó esa ropa, y que la diosa de nuestros códigos recoja, horrorizada, la venda; se ciña nuevamente los ojos y alce muy alto su balanza.Entonces veremos de qué lado se inclina.....” (Carlos Dárdano) I ntro. Este post lo publiqué hace doce años y surgió porque en esa época trabajaba en la UCA y dedicaba horas a husmear en la biblioteca (era un vicio) y con un compañero dimos “sin querer queriendo” con una publicación de un siglo atrás. Era una publicación personal pagada a la imprenta DUTRIZ HNos. y era una historia sobre un caso legal. Mas que mi curiosidad jurídica, luego de litigar casos en defensa de los derechos de las mujeres, tuve la intuición que debía leer esa publicación. No cabe duda que nada cala tan hondo como leer historias verdaderas que demuestran realidades aún vigentes, pero este libro revelaba algo más: la violencia hacia las mujeres no está supeditada a determinada clase social. Doña Petrona se me pegó en la...