domingo, 3 de agosto de 2008

El amor por ella...

Mi hija es mi felicidad. Se supone que en los últimos cinco días debía pasármela con ella pues estoy en vacaciones. Lo cierto, es que me la he pasado de reunión en reunión y con mucho trabajo organizativo. He aprendido un montón y lo mejor es el trabajo con gente muy joven.

Pero esto no lo entiende mi niña. Para ella yo tengo un fanatismo al trabajo, luego a la danza y ella se siente desplazada. Lo hemos hablado y yo haré ajustes para poder tener mas tiempo con ella. Ella por su parte ha dado problemillas que espero supere pronto.

Hoy le juré llegar temprano y no cumplí. Al llegar estaba molesta y yo muerta de cansancio. Entonces la invité a cenar y dar un vueltín por la ciudad de locos (San Salvador) que está ahora de fiesta. La llevé a las ruedas que le encantan.

Estando en medio de tanto hierro (parque de ruedas), me acordé de varios detalles:

1. A mi niña le gusta lo "extremo" y a mi no.

2. Es una niña y no se puede subir sola a los juegos mecánicos

3. yo, la mamá, desarrollé un defecto luego de dar a luz. Lo explico: Antes del embarazo amaba lo "extremo", nada de vértigos, ni sensación de riesgos ¡nada! Incluso, embarazada de siete meses, me subí a la montaña rusa (en la que lo colocan a uno de cabeza). Pero al dar a luz, todo se vino al traste y lo experimenté la primera vez que me subí con ella a la Chicago o "Ruleta Rusa": experimenté lo mas espantoso de mi vida, quería vomitar y estaba con un pavor horrible pues yo no peso mucho ni mi hija y casi dábamos vuelta --sin seguro real-- en la góndola (que es abierta). Me bajé y a penas caminé y e tuve que acostar...y lloré y llorélloré y llorélloré y llorélloré y llorélloré y llorélloré y lloré...hasta que me agoté el agua del cuerpo.

Desde entonces, es el papá el que se encarga de divertirla con estas cosas.

Pero hoy..al verla tan desilusionada conmigo, pensé en divertirla a su gusto llevándola a ese parque y me animé a subirme a algunas ruedas y a otras la subí con otros niños y niñas. Ella me aconsejó que no me subiera, que me iba a enfermar igual que la ocasión anterior...bla bla...

¡lo hice! y no me morí! ...pero al llegar a la casa, me sentí mal...no se si de cansancio acumulado o de la impresión de las maravillas mecánicas desafiando la gravedad. Me gustó demostrarle a ella que me importa y que podemos pasarnos un buen rato juntitas. Estaba agradecida y admirada.

Ah! y claro... ella que ama la vida circense y la acrobacia aprovechó para hacer sus giros en el aire...definitivamente ella extraña la practica de gimnasia.

video video

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El trabajo es para ganarse la vida, no para gastarsela...
Tu trabajo con jovenes es admirable, pero no podes ser farol de la calle y oscuridad en casa, la joven a la que le debes más tiempo es tu hija, va a crecer y no te vas a dar cuenta hasta que sea tarde de todo el tiempo que perdiste a su lado.
Con aprecio
xyz

Ixquic* dijo...

xyz,

A veces esas cosas se saben y no se practican. El trabajo es para ganarsela vida, si. Pero a veces, hacès cosas que jamas te las remunerarían y las disfrutas. En ese sentido no es trabajo y no se ni que es...

Pero tenés razón y se que es un llamado con aprecio y sobre todo...muy oportuno.