Ir al contenido principal

Mañana viernes tenemos con mi hija una importante prueba: en el club árabe tenemos una cena show de finalización de curso, y bailaremos juntas una coreografía en fusión árabe/flamenco. Ella hará un drum solo, es decir, ejecutará una percusión individual: ella escogió la música, creó la coreografía, la ensayó y está lista para pasar su prueba. A mí me emociona bailar junto a ella.

Por mi parte, haré un saidi, pues es el baile folclórico que mas me gusta interpretar: El Said como ritmo es de 4/4, alegre y sencillo: DUM TAC DUM DUM TAC ..... y mucho taloneo, sensualidad y especialmente, fuerza, poder. Me encanta jugar con el equilibrio de un bastón y estrellarlo contra el piso. ja!

Y finalmente, usaré mis amadas alas plateadas y de la música ...que decir...me encanta la música árabe y reaccionar a ella.

a ver que tal pasamos la noche. bailan mis sobrinas y mi invitada es mi mamá, como siempre.
Después de un año y medio en esta danza, debo reconocer que ha sido un gran proceso de aprendizaje y que me falta mucho, pero lo importante es haber llegado a ella.

Comentarios

keru/black dijo…
Pos mucha suerte y ojalá se la pasen divertido.

saludos.
ixquic* dijo…
pos muchas gracias! y seguro que la pasaremos galán!

Entradas más populares de este blog

compañera...

Powered by eSnips . com Esta canción siempre me encantó, la canta un tico cuyo nombre no recuerdo. La letra siempre me impresionó . Creo que la primera vez que la escuché fue en la radio "Venceremos". Fuera de contexto político, la melodía me sigue pareciendo un bello poema que a cualquier mujer le encantaría escuchar.

Súper poderes

No es que la maternidad me haya regresado a la niñez o a los comportamientos infantiles, pero con los niños hay que estar en sintonía. Cuando mi niña tenía unos tres años, la dejaba en la casa, con una señora que la cuidaba y era además su madrina de bautizo. Yo le solía llamar para saber cómo se portaba y para variar, una niña hiper activa como la madre, siempre traviesa y puras quejas. La llegué a conocer tanto que podía --a ciencia cierta-- adivinar que hacía, las caras que ponía y las actitudes que tomaba. Un día me di cuenta que esa intuición era inequívoca y la bauticé como mis " súper poderes". Cuando la llamaba, le decía cosas: -Hola bebé, ¿como estas? - biemmmm ! - ¡ sacate eso de la boca! - ¿y como supiste mamí ? - ahhh mis super poderes bebé. o - Mire hija, se baña ya! o cuando llegue la castigo! -y cómo lo sabés ? - ahhh mis super poderes bebé. Llegue a afinar tanto esto que ella se lo creyó por un par de años. Hasta una vez, que le agarró de ponerme tramp...

buscando otras soledades en San Salvador