jueves, 20 de septiembre de 2007

Infiel











Entre Todas las Mu...



*advierto, es simple catarsis, causada por una canción.

Llevo años gozando de buena salud sentimental. Tanto que, ya ni sé que es derramar una lagrimilla por individuo. Sin duda a salvo no estaré, pero me ha caído bien la retirada tanto que me gustaría quedarme asi. ¡la vida es puro trote!

Una vez llegué a la conclusión que las relaciones idealizadas enferman, desquician. Y una buena mamá necesita estar con su mente y corazón sano para poder asumir su papel. Esa ha sido mi filosofía en los últimos años. Y eso lo recordé porque un amigo me mandó un link hoy sobre una ridícula ley que quieren aprobar en Colombia penalizando la infidelidad.

Eso trajo a mi cabeza el recuerdo de un infiel, a quien en definitiva debo agradecer el amor que le tengo a la soledad. Lo conocí y me pereció alguien genial y divertido, sincero. Pero era tan mentiroso...


No podía estar con una sola mujer, era descarado. Recuerdo que lloraba una semana si y otra no. Moría y resucitaba. Lo hablábamos, arreglábamos, quedábamos en acuerdos y los incumplía. Todo lo que nos pasaba, con intención o por casualidad, me daba cuenta y me deprimía. Hasta que un día entendí que no había posibilidad de cambio.


Su propia madre me abordó y me dijo: vós dejá a ese hijoep.. que no vale la pena para alguien como vos. En realidad ella es una mamá muy coronela, que crió a tres hijos varones sola y había una forma particular de ser entre ellos...


??? uy! --me quedé en blanco-- pero lo entendí. Y al día siguiente con mucho cariño y cordialidad terminé con él. Es raro, porque allí comencé una amistad. Fue como si de golpe mis sentimientos cambiaran, sin resentimientos ni nada. Anduvo rogando y rogando hasta que entendió. Un día me llamó una mujer llorando, y me decía que ella lo quería a él y bla, bla. Me dio risa (pero no me reí) y la cité en un Mr. Donut, la invité a comer y la escuché. Le expliqué que él me buscaba pero yo ya había terminado y no había marcha atrás. Que se tranquilizará y ella comenzó a llorar....


Estaba embarazada.


Se casaron y se divorciaron, el queridícimo infiel, hasta la fecha me llama y me pregunta ¿cuando vamos a salir? y alguna vez manda correos con fotos de sus hijos. Una vez, lo hablamos, digo esa manía por la infidelidad. Y terminamos riéndo, mi risa era artificial pues más bien me espantaba la forma en la que veía las cosas. Ya no juzgo, ni me pregunto nada.

Hace un par de años intenté una relación con mi amigo del alma, un infiel por excelencia, de cuyas cosas yo había sido confidente. Fracasamos en el intento y nos reímos un montón porque decía que le costaba "ser" como siempre, se sentía intuído. Y yo por mi parte, nunca pude verle como un ser serio.

Esa lloriqueada --por esos motivos-- terminó para siempre.. y yo tengo el corazón sano.

bueno...esa canción es descriptiba...ahhh Sabina!


1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Doña Ixquic:

Pasaba yo por otro blog, yo soy de esos que se meten a chismear en los blogs de los demás, cuando me la encontré a usted, ahí,en una esquina.

A punto estuve de saludarla, pero me hice el loco. Hablaba usted con otra persona y no quise interrumpirla. Ahora estoy cansado, vengo de otro blog, de darle a la lengua afilada, de batirme en un duelo de lenguas.

Y si usted me lo permite, voy a descansar un ratito, aquí en esta esquina. No se preocupe, haga usted lo que tenga que hacer. Yo, dentro de un rato me iré. Temgo una cita en otro blog.