jueves, 2 de agosto de 2007

Me encantas!



Oye tú, ¿porqué no te vienes conmigo?
A veces manejando en San Salvador, ciudad caliente y llena de gente histérica, me gusta imaginar que estas allí, justo detrás de los edificios. Si uno baja de la 49 Av. a El Bulevar de Los Héroes, antes de llegar a metro sospecho que sólo haces falta vos allí y que me vas a sorprender.
También me pasa en el Bulevar Los Próceres, llego a creer que estás detrás de las lomitas, que basta con estirar el cuello para verte de reojo.
Pero ya se que San Salvador, es caliente, pero no es una ciudad costera. Algún día viviré en una ciudad así, algún día.
es tu culpa, es tu encanto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En todas las ciudades lejos de la costa, existe una nostalgia profunda del mar.

Será que las ciudades son islas
que aguardan la llegada del agua.

Será que pisando el asfalto
nuestros cuerpos echan en falta
la zozobra de las olas.