lunes, 20 de agosto de 2007

Ixquiczel


Fue en un cuento que leí que una mujer tenía pelo largo y estaba atrapada en una torre. Lo leía mientras una princesita se dormía. entonces me paré frente al espejo quería observar mi pelo negro y ondulado. Lo miré de frente y le pregunté a él


¿y vos que haces por mí?


me contestó serio:


Ciertamente, este castillo es mas alto, yo no soy muy largo y tú no eres una princesa.


Estoy tan enredado y alborotado que no puedo me puedo volver trenza! me tomas, me peinás, me jalas y te soporto. Ya sabés que soy fuerte, que soy tu aura y que son tus pies los que te enredan, yo te libero, por eso no me vuelvo trenza.


Me asomé con angustia a la ventana y escuche eso que no quería escuchar:


......................Ixquiczel, tu trenza deja caer..........................


Ni me asomo. Mi pelo me lo permite y me lo advierte.




¿mi pelo?
me gusta, es mi signo de libertad y desde lo alto de una torre contemplo la maravilla de mundo que hay. Pero también es rebelde y a veces insoportable y no sé que hacer con él. Ayer alguien me dijo: uy! que peinada!, un par de ganchos y desaparece la apariencia de medusa. Eso haré, un par de ganchos...cada día.
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3 comentarios:

Juan dijo...

Que envidia EL VIENTO ....
Que puede jugar 24/7 en tu cabellera.

Saludos Ilegales!

Ixquic* dijo...

Juan Ilegal, me diste una clave, el viento no puede jugar con una trenza!

gracias, ya tengo otra razón para ser una medusa y no sentir verguenza.

Anónimo dijo...

¿Quién fuera agua?
¿Quién fuera champú?
¿Quién fuera peine?