jueves, 23 de agosto de 2007

Entre la cocina, la danza y la maternidad

Si, esa niña prepara un postre. Generalmente soy la que cocina los postres (cosa me encanta hacer) pero en esta ocasión se trata de una tarea del colegio. Por eso libro en mano, siguió al pie de la letra las indicaciones. Claro, intentó hacerse la enferma, un dolor por acá...y..nada. Yo no hago tareas ajenas.

Me dijo cosas pesadas, como si no hacerle las tareas es ser mala madre. Yo le dije que no tenía inconveniente en "hacerle" su tarea. Pero yo ya puedo cocinar, dividir, leer, investigar. Ganaría porque seguro que afino mis capacidades, pero si hay algo cierto es que la que se queda atrás, es ella. Además, en la vida cada quien responde por sí. Yo no voy a concebir y tener los hijos por ella. No me voy a parar en un escenario y voy a decir "soy ella".

La que se queda se queda, la vida sigue.

Coloqué el material: azúcar, manzanas, guineos.... y ella se colocó. Ni una palabra más. Después me pidió que los cocinara por ella, le daba miedo quemarse. Y por supuesto que lo hice. Nos servimos un poquito y lo que queda se lo lleva al colegio para su nota.

Al final de la tarde, nos encontramos en la clase de danza árabe. Sólo fui a la última clase y estuvo muy interesante. Desgraciadamente, me di cuenta que no puedo hacer los Shuchu shymin con las ondulaciones (camellos superiores). Así que a practicar.

Lo paradógico es que mientras lucho con mi cuerpo y mi pelo (porque la danza oriental el cabello es muy importante), veo a mi hija por el espejo, veo que baila sin problema, se mueve naturalmente.

Por eso cuando la veía cortar frutas, después de la regañada que le di, se me vino esta imagén del espejo y pensé: ella jamás se pararía a bailar por mi y ni diría " soy ella"!

habibi....habibi......habbi.... Ixquic* a practicar porque la que se queda...

(detesto los Boomerang)

takataka takataka tatá...


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