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Entre dulces e insolencias

Hoy tenía que trabajar el día entero, y mi hija estaba triste porque no la llevaría a la piñata de su mejor amiga. Pero afortunadamente terminé temprano y pude cumplir mi rol de progenitora. No me gustan los cumpleaños, por eso me quedo afuera del espacio en el que se realizan, llevo un libro y me tomo un café.

Pero hoy me di cuenta de las "insolencias" de mi hija que muy fresca llegó a decirme: Mira estoy feliz porque estoy jugando con el niño que me gusta, es aquel y está bien guapo. Me sentí un poco desencajada, pero le agradecí la confianza. Entonces en lugar de leer la observé y realmente estaba distinta, ella lo agarraba sin pena y jugaba feliz, en fin creo que a la que le falta "insolencia" es a mí.

Otra cosa maravillosa de esta semana es que Ixbá habló con su hermana mayor (obviamente por parte de papá) que cumplió 15 años. La llamé yo para felicitarla y luego le pasé a su medio hermanita, creo que hablaron media hora. Y después mi niña me lo agradeció porque ella no se hubiese atrevido sola a llamar por pena. Ojalá que construyan algún vínculo entre ellas.

Despues de todo, no estamos tan solas...

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