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¿Qué? ¿Madres e hijas en un salón de danza?


Si! 

Cuando mi hija entró a clases de danza árabe, yo era ejecutante fiel de la danza contemporánea. Pero un día irrumpí en el salón y chaaaaan me inscribí. En ese tiempo mi chiquita tenía ocho años recién cumplidos y su reacción fue de pura indignación: había invadido terreno….
Se paraba delante de mí, volvía su cara para decirme: "no coordinas bien, muy fuera de música" y que recordara que ella fue la primera en llegar allí. Lo matado de la risa es que después de mi se inscribieron sus dos primas, las amigas de sus primas, mis amigas de la U, del trabajo, otras colegas de danza y hasta José, mi eterno partner en danza contemporánea: nos odió a todos! Y nos tenía a raya. Para colmo, en poco tiempo, llegue a ser maestra sustituta en esa clase y co directora de la compañía de su maestra. (jujuju)
Puedo jurar, sin pecar, que intenté muchas veces hacer duetos, bailes grupales etc. Con ella pero escapamos a irnos a golpes bailando: me discutía todo. Todoooo. Me amargaba la existencia. Pero once años después, acá estamos: la danza nos dio la oportunidad de convivir, de arreglar diferencias, de ser críticas la una con la otra y sin agarrarnos del pelo, a pedir disculpas, de cuidarnos mutuamente de ataques personales, de ser equipo con trabajo profesional y sin dejar en segundo plano el amor filial. Puedo decir, que mi felicidad actual es este resultado.
Ahora bien, en el camino hemos conocido a muchas madres hijas de todas las edades bailar y aprender a bailar juntas: Sharon y Carla; Rocío y Andrea; Margarita y Carla; Nahomi y Jaqueline, Rosa María junto a sus Isabela y María Fernanda; Flor y Camila, Joahana y Nicolle. Por mencionar algunas compañeras y alumnas.
Realmente, es bonito compartir…aunque hay  madres que somos muy controladoras o hijas que –como la mía—no se apiadan en regaños en ese proceso de aprender a coordinar!
 Aunque estoy dictando una clase, veo como estas madres e hijas se hacen señas (para corregirse), miradas fulminantes y hasta pleitos! Jajaja es como un espejo en mi memoria.
Lo cierto es que mas allá de la danza, que bendición es encontrar actividades en las que de verdá verdá ejerces convivencia filial!En la foto observarán al fondo a mi hija de naranja envuelva en su velo y a mi con las manos en la cintura de negro y carderín acua. "peleando". la foto es de marzo de 2007, en el Club Árabe. y tuve inmensas ganas de ahorcarrrrr!
Hace 10 años justo reseñé eso aquí

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