jueves, 21 de mayo de 2009

De entrevistas y prostitutas


Hace cuatro años apróximadamente, parte de mi trabajo era participar en un programa de radio eventualmente. Intervenía en los temas que entonces me gustaban o apasionaban mucho: derechos de las mujeres, acceso a la justicia, políticas públicas, etc. Intervenía en calidad de abogada, dándole un toque jurídico a la entrevista o conversación. En ese momento un compañero abogado que dizque tenía habilidad para hacer entrevistas conducía en programa que se transmitía una vez a la semana. Me reunía con él y su productor para planificar temas de interés, creativos pero que tuviesen relación con los derechos humanos. Nos encantaba innovar.

Entonces se nos ocurrió hablar sobre la prostitución, sin atacar ni defender. El punto era exponer a los radio escuchas las situaciones que viven las mujeres que son sexo servidoras . Sobre el punto hay que señalar que muchas son extorsionadas por pandillas, a veces son víctimas de abuso policial y de abuso de sus clientes (casos que hay llegado a homicidios), riesgos de enfermedades infecto contagiosas, desarraigo de sus familias, carecen de prestaciones sociales, discriminación, etc.

En este país existe un sindicato de prostitutas y salen a marchar cada 1 de mayo y además existe una asociación (Flor de Piedra) que les apoya brindándoles capacitaciones en otras áreas para que puedan desempeñarse en ellas, apoyo legal, educación en salud sexual, etc.

Entonces pensamos en invitar a la gente de esa asociación para hablar sobre algunos casos de homicidio que se habían dado y ellas denunciaban, así como de algunos hechos que eran discriminatorios. Advertimos que abordar un tema como ese podría ser un poco fuera de lo común, quizá riesgoso pero justo, pues hay sectores que jamás son invitados a participar de la radio o televisión y exponer la situación que viven como seres humanos que son y además son parte de esta sociedad. ¡deben tener voz!

Llegado el momento, aparecieron nuestras invitadas, dos mujeres muy amables . Les explicamos sobre nuestra dinámica de programa antes de entrar al aire; mi compañero llevaba preparado su guión y yo dispuesta ha hablar sobre la violencia y discriminación hacia las mujeres, especialmente aquellas que son estigmatizadas. En esas estábamos cuando el conductor pregunta:

LOC: -¿porqué creen Uds. que son marginadas, discriminadas?

Entrevistada: es que mire joven... todas las personas desarrollamos trabajos, unos ocupan como herramienta de trabajo un martillo, otros las leyes; unos un carro y otros su habilidades. manuales o intelectuales. El problema en nuestro caso es que nosotras utilizamos la vulva....

(mi mente: noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!)

En ese momento, dije ay!! mi jefe me va jalar el aire, ojalá que no esté sintonizando esto... y mi mirada se cruzó con la del productor (que estaba rojísimo) y luego con la del conductor (que reprimía una carcajada) ....y pensé en las llamadas que entrarían insultando.

A la vez me dio risa nerviosa porque nunca esperé que ella hablara así de clarito. Recordé a mi queridísima madre que en su vida a podido pronunciar la palabra "vulva", siempre usó apodos o niks para referirse a esa parte del cuerpo femenino. Es que a mi me ha costado superar esa afición represiva de mi mamá. Por eso el exabrupto de ese momento, sólo de pensar que lo había dicho al aire!!

La mujer siguió hablando con una naturalidad y desenfado envidiable, lo cual sirvió para continuar con el tono serio de esa conversación, que se proponía estar por encima de los términos usados. (o sea la desenfocada era yo y mis compis) Logramos realmente dialogar, narrar los abusos y analizar como muchas conductas de sus clientes, mareros o policías eran delitos que ellos mismos justificaban porque consideraban que estas mujeres no valen nada. Ambas mujeres comenzaron a llamarme "compañera", lo que denotaba empatía, creo yo.

Esa noche me di cuenta de varias cosas: que mi madre si había influido en mis "términos" para llamar a las cosas por su nombre. Que estas mujeres son como cualquier otra, tienen hijos, padres, sueños, amores....solo que "trabajan con la vulva" (lo dije!!). Y es que también recordé el tiempo que me llevó entender ¿qué carajo es una prostituta?

Muchisimos años atrás, quizá yo tendría ocho años, iba con mi mamá a la Escuela de Danza y caminábamos por una calle en la que varias mujeres en minifalda estaban paradas en una puerta. Mi madre vio que yo las miraba con curiosidad y entonces me dijo: ¡no las mires, esas mujeres son malas! Desde ese día hasta los doce años apróximadamente, me estuve quebrando la cabeza ¿porqué serán malas Dios mío!?. Cuando me enteré que habían personas (pues no es exclusivo de las mujeres el oficio) que son trabajadoras del sexo, entendí el misterio detrás de las palabras de mi mamá.

Pero la noche, en la cabina de la radio, entendí que esas mujeres son normales, luchadoras y esencialmente, muy humanas.

Me regalaron un libro, del que escribí un tantito aquí en "Historias Putas"

Sor Juana cuestionaba la responsabilidad de los hombres frente a una prostituta, pero a pesar del paso del tiempo, aún creemos que la que peca por la paga es muy mala y el que paga por pecar es muy bueno, aunque sea un abusador.

Buenas noches,

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente!

Y que viva magdalena (la que nunca contesta mis llamadas!)