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Es increíble volver a disfrutar de la vida sin malestares ni debilidad. Llevo viviendo dos semanas, tiempo atrás sólo existía. Aún me falta recuperarme, sigo limitada con la comida y con el sobre esfuerzo físico. Pero ya me siento a gusto.

Este fin de semana me la he pasado bailando, ensayando, soñando.

También he recuperado mi mejor ánimo para relacionarme con mi hija, cada vez más adolescente, jugando al autoritarismo y flexibilidad maternal. Mi lucha con ella es por rendimiento escolar y la incursión de nuevas distracciones en ella: la música y la relación con sus amistades. Hace unos meses salía a jugar con un niño --menor que ella-- y andaba feliz. Ahora ya no lo quiere cerca de ella y sólo quiere platicar con sus pares.

El pobre me busca y me dice ¿qué le pasa a su hija? y yo no se cómo explicarle que ella está creciendo, que su cuerpo cambia y su personalidad también. Hasta me dieron ganas de invitarlo a un sorbete (el del estribo) para llorar juntos por los cambios de Ixbá.

Como toda adolescente cada mes adopta una personalidad. Me choca y a la vez me da risa...supongo que en la medida que pase el tiempo ella encontrara su verdadero "yo". (A mi me llevó de los 12 a los 15 hacerlo.....y es mejor ni recordárselo a mi mamá!

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