sábado, 29 de noviembre de 2008


Hoy una vecina se quejó conmigo por el alboroto que yo misma dirigía con mi hija y sobrino. Ella pensaba que eran sólo los chiquitines, pero no. Ejecutabamos instrumentos y teníamos la puerta abierta y gritabamos. un relajo sabroso. Pero nos vinieron a callar....y pensé en Don Julio y sus relatos sobre los cronopios y famas:

" (...) Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones.»

Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio".

Del libro "Historias de Cronopios y de Famas", Julio Cortázar

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