Ir al contenido principal

explorando el alma


No creo que se pueda explorar el alma de los demás, creo que apenas visualizo lo que hay en la mía. Conozco mis amores y temores, mis sueños y fantasías, se de mi pasado y lo que quisiera para el futuro. También se que la ovulación/mestruación me empuja a ritualizar la pérdida de mi pedazo de materia.

No creo que pueda explorar el alma de mi hija, la que pronto cumplirá los once años. Ella cada vez es menos manejable o más compleja, sigue siendo divertida. No obstante, comienza a mostrar cosas que desconocía: pide su propio espacio pero me demanda más tiempo y cariño. Me duele lo que le duele y desearía hacer todos sus sueños realidad,
pero sólo soy su mamá.

Dicen que los ojos reflejan el alma y no sé porqué, creo que los míos ya no brillan excepto cuando bailo y entonces yo ya no soy yo. Me miro en el espejo y los veo apagados. Ojalá mi salud mejore, mi ánimo se restaure, el pelo no se me alborote y el vientre no deje de bailar.

Ahora bien, los ojos de mi hija se han engrandecido y brillan más que nunca, me iluminan.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

compañera...

Powered by eSnips . com Esta canción siempre me encantó, la canta un tico cuyo nombre no recuerdo. La letra siempre me impresionó . Creo que la primera vez que la escuché fue en la radio "Venceremos". Fuera de contexto político, la melodía me sigue pareciendo un bello poema que a cualquier mujer le encantaría escuchar.

Súper poderes

No es que la maternidad me haya regresado a la niñez o a los comportamientos infantiles, pero con los niños hay que estar en sintonía. Cuando mi niña tenía unos tres años, la dejaba en la casa, con una señora que la cuidaba y era además su madrina de bautizo. Yo le solía llamar para saber cómo se portaba y para variar, una niña hiper activa como la madre, siempre traviesa y puras quejas. La llegué a conocer tanto que podía --a ciencia cierta-- adivinar que hacía, las caras que ponía y las actitudes que tomaba. Un día me di cuenta que esa intuición era inequívoca y la bauticé como mis " súper poderes". Cuando la llamaba, le decía cosas: -Hola bebé, ¿como estas? - biemmmm ! - ¡ sacate eso de la boca! - ¿y como supiste mamí ? - ahhh mis super poderes bebé. o - Mire hija, se baña ya! o cuando llegue la castigo! -y cómo lo sabés ? - ahhh mis super poderes bebé. Llegue a afinar tanto esto que ella se lo creyó por un par de años. Hasta una vez, que le agarró de ponerme tramp...

buscando otras soledades en San Salvador