martes, 30 de septiembre de 2008

(...)


Soledad le decían.
Soledad reclamaba
en soledad jugaba
Por su soledad vivía.
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Calentura ¿porqué? detesto enfermar....

1 comentario:

Anónimo dijo...

La soledad recorre la plaza del pueblo donde he vivido los dos últimos meses.

El viento estremece sus telas.

Entre las ramas del otoño suenan sus labios.

Detrás de ella vienen los suicidas en silencio.

Delante de ella van los pájaros.

Todo ese pozo entra por la ventana
y avanza por los pasillos de mi conciencia como una melodía en busca de nombre.

Y miro a la soledad y la soledad me muestra sus grandes ojos; con ellos te miro desde el otro lado.

Álvaro.