Ir al contenido principal

Un show de mucha satisfacción

Mucho ensayo, de noche y en vacaciones. Me ha costado lidiar con tanta cosa, pero ahí está: con músicos extraordinarios, mucha fusión: capoeira, salsa, flamenco. Mucha hambre a veces...pero más que eso disciplina y trabajo en equipo y.... ¡funciono! El resultado me gustó.
En esta foto alumnas de la Escuela del Club Árabe, de verdad sorprendieron, hicieron su montaje en tiempo record y lo mas bonito es que llevaba una buena interpretación.
Los maestros supervisando entre bambalinas! (Marta Sonia, Soren Barahona)
Ella es una maestra muy querida y bailarina de danza contemporánea también. Hizo una coreografía con doble velo y se hizo unos fantásticos tatuajes de hena.
Alessandra Ciaccella, vaya! siempre me deja atónita, ella es una joya en Centroamérica. Me pasé el fin de semana trabajando con ella, mucha corrección, observación y retroalimentación. Me dio tantas claves para bailar que estoy contenta. Eso a pesar que siempre que recibo un seminario con ella me doy cuenta que no se ¡nada!
Tombak, tres formidables músicos. Tocaron tan bien esa noche e interactuaron con nosotras al bailar. Su director es musicólogo, llevaron unos instrumentos árabes que jamás había visto y cuando tocaron las canciones se oía genial la melodía. ¡que lujo!
Soren y Paty, una pareja muy profesional en lo suyo: la salsa. Se ganaron los aplausos
Integrantes de Zamira´s, moviendo la cabeza al compás de la darbuka.
Esta bailarina tiene la mejor actitud para bailar. Uno la mira y le transmite alegría. Tocó los crótalos y los músicos le acompañaron y luego a volar con esas alas azules.
Mi hija y mi sobrina fueron las primeras en bailar: Flamenco y Tribal.
Hoy, después de bailar tres días, ando muerta y en las nubes.
dum tac dum dum tac!
Yala!!


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola Ixquic:

A veces me es dificil leerte con la frecuencia que quisiera, y por lo general no te escribo... pero siempre estoy aqui, nadando en tu mar para alimentanr mi espiritu con los vaivenes de tus palabras.

No dejes de escribir.

Camilo
Ixquic* ha dicho que…
hola Camilo,

se agradece tu presencia,

saludos!

Entradas populares de este blog

¿Dejar de bailar?

¿Has pensado –por algún arranque, por saturación de actividades o falta de tiempo, por hastío o demotivación personal —dejar de bailar? ¡No lo hagas!, al cabo de un tiempo la extrañarás y te arrepentirás. Mi madre me llevó a un salón de danza a los 4 años y la asumí sin cuestionar, pero tomé la decisión de dejarla a los 13 o 14 años; aunque fue más un acto de convencimiento pleno y rebelde, lo lamenté muchísimo y me devolví. Desde ese acto consiente de amor por el movimiento no me han importado las circunstancias, es una actividad tan vital como respirar. He conocido a personas que se inscriben a las clases y manifiestan que la danza las llena o la ven como una gran pasión, publican todos los pensamientos virales sobre la danza en sus muros… y de pronto se retiran, especialmente, cuando no ven en ella una forma de dedicar su vida (vivir de y no vivir para). Esta es una decisión personal y respetable pues cada quien sabe lo mejor para sí. Pero también se, que cuando una ama la danza, nun…

Bellydance: entre lo puro y la creatividad

La Danza es considerada patrimonio “inmaterial” cultural de la humanidad, por la UNESCO, así las danzas originarias y folclóricas se van rescatando. En las danzas árabes (nótese el plural, pues en el mundo árabe actual hay al menos 22 países y nada es parejo) también existe una gran variedad de danzas folclóricas (muy distintas de las expresiones populares), que fueron estudiadas y adaptadas (nótese lo de adaptadas) para el “gran escenario” por Mahmoud Reda, con el apoyo del presidente panarabista Nasser. No obstante, como toda expresión humana es evolutiva. El bellydance, tal como lo ejecutamos hoy no es una danza folclórica, es una adaptación de ellas llevadas al espectáculo. Su desarrollo (en la contemporaneidad) se dio en Egipto, al final de la etapa colonial y pos colonial, pues esa danza era el atractivo para los foráneos europeos de esos países. Por esta razón, sufrió muchas influencias y transformaciones, mismas que no han parado hasta estos días. Aunque hay muchas característi…

El proceso de (re) conocerse en un espejo

Hasta hace 11 años más o menos—para mi— la indumentaria para bailar eran los leotardos, pues es con lo que se hace danza contemporánea o ballet. Cuando decidí tomar clases de bellydance para a convivir con mi hija, fue un choque cambiarlos por tops o camisas cortas que dejaran al descubierto el abdomen. De hecho, los primeros 6 meses usé leotardos, pues no había forma de que YO me los quitara, así como los calentadores en mis tobillos. Era un lunar en esa clase. No sé cuándo ni cómo fue, pero un día ya no usé más mis leotardos y enterizos. Aprendí a ver mi cuerpo desde otra perspectiva y gracias a los movimientos de cadera y las ondulaciones recapacité que no tendría otro chiste que mostrar el abdomen, aun cuando por detalle, había estrías producto de la concepción y nacimiento del amor de mi vida.  Entonces, pensé: me pela, no hay como bailar con el vientre al descubierto, me encantaba verme en el espejo (más que un acto narcisista creo que fue un momento de auto aceptación) y más aún …