domingo, 31 de agosto de 2008

La danza desde "adentro" y el show



La danza es uno de mis recursos, parte de mi elemental lenguaje. Actualmente, me he alejado de la danza contemporánea por dificultades con los horarios de ensayo y aunque me duela, debo soltar lo que --ahora-- no soy capaz de asumir (snif.... snif!) Entonces me enfoco en la danza árabe. Hoy por ejemplo, (me nace la siguiente reflexión) me dispuse a crear nuevas coreografías. Inicié tres: un tribal, un saidi y un kaeleegi. Inmediatamente me di cuenta que esto implicará un trabajal que no se si finalmente sacaré medianamente bien. ¿porqué?


Porque la danza tiene una técnica que una debe respetar y cuidar (calidad), el movimiento debe ajustarse al compás musical, la interpretación debe reflejar el sentimiento que la música produce al sonar. Esto de rigor. El desafío que existe es el de reinvertarse: ¿cómo hago coreografías atractivas y diferentes a las que ya he hecho?


Observando por observar (incluyendome yo como observada) me doy cuenta que tendemos a valoran la dificultad en la ejecución en la danza, en parte debe ser así, trabajo de piso, giros etc. Pero una coreografía no es más valiosa sólo por eso. Un baile puede deslucirse si termina siendo una simple sucesión de momentos llamativos, no debe pasar en esta danza en la que no hay historias que contar como en el ballet. Además la gente debe disfrutar de la expresividad, vivencia dacística y estilo de la bailarina. Creo que es lo valioso porque una baila y.... se entrega.


En el caso del saidi (danza con bastón) elegí una canción diferente a lo que siempre he hecho y no sé como superar la anterior. Sólo tejí una frase y ahí la deje...en reposo para continuar otra noche de estas. Con el tribal avancé un tantito más, me sentía un tanto inspirada en los movimientos serpentinos mezclados con la danza contemporánea que al final algún lenguaje corporal brotó. También la dejé en reposo. Y el kaeleegi...bah! eso es una fiesta y coquetería interpretativa, me encanta esa música del golfo pérsico.


Mientras bailaba, una manada de cipotes entraban y salían de la casa con mi hija: vegigas con agua, palos, scooter, patines, máscara de hulk, ¡mi espada árabe!, etc. Es increíble la cantidad de cosas que ellos toman y sacan de la casa para jugar, por supuesto que la espada se las quité. La perrita también se les unió. Y a pesar de que el pelotón de criaturas felices me interrumpían, traté de seguir en lo mío.


Una niña se quedó imitándome, mi hija se enojó. Dice que le bajo a las amigas...mentira! ¿a quien no le gusta bailar? Y un par de niños le preguntan ¿Qué es lo que baila tu mamá? Ella, dice: está inventando, dejenlaaaaaaaá.

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