lunes, 18 de agosto de 2008

Cuando el cuerpo es un volcàn

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(Este post talvez es sólo entendible para mí)

Sàbado y domingo estuve en un seminario de danza pura egipcia, pensé que no tendría fuerzas para resistir puesto que la semana anterior estuve en ensayos en grupo e individual y participé en una presentación el viernes por la noche. Pero yo sé que el conocimiento, el esfuerzo y la preparación técnica --en una bailarina-- hace la diferencia.

Mi apariencia física me vale madre, los trajes también me valen (últimamente me los coso y decoro yo) pero lo que no me es indiferente es la forma en que una DEBE moverse, la limpieza en el fraseo, entendimiento de la estructura músical, y la interpretación. De ahí que es imperdonable, para quienes se toman en serio la danza, faltar a un seminario como el que estuve.

Este es el tercero que tomo. En el primero (el año pasado) dí vía. ¡literalmente! pero aprendí algunas cosas y otras no. Para comenzar me metí a una clase de crótalos y no aprendí nada, pero me motivó a tomarlos y hacer un esfuerzo con ellos. Y eso me pasó por lógica ya que para entonces jamás había prestado atención a la variedad de ritmos de las melodías árabes. En el segundo (marzo de este año) aprendí un poquitín de Saidi, la danza del bastón, con la que nos enamoramos (creo que ha sido mutuo), ponen la música y me siento en carnaval oriental. ya he contado sobre esta danza aquí.

En suma aprendí pasos en general y de traslado, interpretación escénica, postura, trabajo múscular, historia, chistes, etc. Y siempre termino con la sensación de haber aprendido muchiiiiiiiiiisimo y a la vez tengo la imagen de estar parada frente a un mar (el mar es todo lo que me falta aprender) y dispuesta a nadar.

Entendí que debo limpiar los hábitos que tengo de otras danzas. Yo bailo con an dehor (o como se escriba), es decir con la rodilla rotada hacia afuera y esto porque así lo aprendí del ballet y es algo que sucede involuntariamente. En la Danza Arabe, como en el contemporáneo se usa el paralelo, ni siquiera rota la cadera.

Esta vez ocurrió un milágro! aprendí a tocar el ritmo baladí en crótalos --dum dum takata dum dum takatá--, es increíble porque llevo un año intentándolo sin resultados y esta vez, me lo explicaron y salió de mis manos como si todo el tiempo hubiese estado allí. Claro, aún no lo toco perfecto..pero ahí está ya. Además toqué galop takatá-takatá-takatá y sencillos como taka-taka y ta-ka. Y no sólo eso lo hice bailando, girando. Cuando vine a mi casa, me llevé a mi niña a comprar pususas (no quería cocinar) y allí mientras esperábamos le enseñé. La condenada aprendió en 5 minutos lo que a mí me costó un año: el baladí. Y ahora no hay quien le ponga sociego con esas cosas (yo ya estoy sorda).

Aprendí una parte de coreografía con velo y en medio de eso, la maestra nos enseñó el manejo de la respiración y la expresión, limpió la técnica de velo y nos enseñó pasos que no son comunes, giros.

Para mi felicidad --que ya era mucha-- hicimos saidi: reboleo inverso, normal, traslado, giros. Mucha técnica (como el pulso en hombros, taloneo) muuuuuchos tips! (obviamente es lo que mas me gustó). también muchos tips para un drum solo, más que pasos nos explicó como la bailarina se inserta en la música y donde se hace shimis y donde se juega con el espacio. ¡genial! porque pasos uno se los pone.

Finalmente, hicimos coreografía egipcia y allí si hubo variedad de pasos y tips. Entonces, espero tener pronto la música para repasar.

La maestra fue dura. En danza, alguien así es alguien que apuesta por vos. Maestro que no te corrige y que no te dice lo que te hace crecer, no ve en vos futuro.

¡que bien! tengo por cuerpo un volcan de felicidad (con miles de ovucitos adentro)

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