sábado, 3 de mayo de 2008

Mateo

Casi siempre se lo que pasa con ellos, sé cuando transita, cuando espera ... y cuando inicia su agonía hasta morir. Mi cuerpo es una caja que ellos habitan, nací con miles de ovucitos y desde los once años, una vez al mes, uno de ellos me abandona. Sólo una logró la venia de la naturaleza y anda por ahí, fuera de mí.

Nunca se la fecha exacta de la menstruación, pero si sé --sin ver fechas-- el día en que llegará. El cuerpo y mis sensaciones me lo dicen. Por eso, cada mes preparo un bautizo, así el día de la muerte puedo nominar al habitante que me abandona y despedirlo.

Pero ayer de repente me di cuenta de una muerte súbita, eso porque no sentí nada, me tomó de sorpresa, no tenía nombre, no se despidió, no... ay! Ni modo, te llamaré Mateo.

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