domingo, 10 de febrero de 2008

tengo quien me cocine...



Mi hija terminò sus clases de cocina y pastelería. Pasé semanas comiendo rico gracias a ella. Las clases las tomó en la Iglesia por el costo de $12 el curso. Ella encantada de ser la única niña entre tantos adultos. Una de las cosas más agradables fue encontrarse como bastantes hombres con ganas de aprender y de todas las edades. (agradable porque sus referentes de hombre no cocinan si?)

Ella iba con la abuela auqneu hubiese querido ir comnigo, pero no puedo.

Yo le digo que saquemos ventajas: la práctica la hace con su mamà y para toda la vida.

:)

Ayer la dejé ir a la fiesta una hora y media en el colegio, se fue con la prima mayor. Me dijo que era mejor que yo no fuera, pues su comportamiento no sería el mismo y sabe que yo estaría regañando por todo.

Entiendo que a nadie le gusta que invadan el espacio, pero esta es una chiquilla! esta vez cedí. Pero no siempre será así. Y cedí --en realidad-- porque el cuerpo no me daba, estaba tan cansada de bailar que ni de un sillón me levantaban, ni me hice cena del cansancio. Me acosté cuando me avisaban que me le llevaban a casa, Al rato llega y me susurra al oído:

mamita te extrañé....fijate y fijate y fijate y fijate y fijate y fijate y fijate y...

(en mi inconciente: ¡auxilio!)

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