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Al ruedo

Que la danza bella, ya lo sé y quién no. Pero la de cosas que pueden pasarle a uno por ella...pues.... (shhhh!). Ayer me me moría del dolor de huesos y ahora también. Pero tenía que seguir con las tareas y tenía una presentaciónm(de danza contemporánea). Ya nos íbamos con mi hija (que es mi fotógrafa) cuando llegó el "monje loco" (como llamo al papá de ella).

Cólera! porque ella ya no quería venir conmigo. Entonces, peor, él nos acompañó con tal de andar con la niña. Después pensé que era mejor pues así no tengo que quedarme bizca entre bailar y cuidarla con la vista. Al final, iba yo de motorista de ellos. (ahora él vive en Santa Ana y viene a ver a Ixbá en fin de semana, acaba de formar una familia ¡Aleluya! y ojalá!)

En el lugar (un parque), cada cual para su lado. Se suponía que habría una tarima y no estaba. Ni modo, a bailar en el cemento caliente y con unas semi zapatillas (solo cubre una parte del pie). A mi me han enseñado que cuando uno se compromete cumple y que hay que solventar las adversidades (allí se ve que tan profesional --como cualidad-- es una persona).

La mayoría decidimos hacerlo y disfrutar. Hay que honrrar el trabajo que mal o bien nos ha mantenido hasta hoy en algo común. Pocas cosas me amargan ya, y otras se han caído por su propio peso, que ni mirarlas vale la pena.



Una persona se levanta de su cama cada día para realizarse. Y claro hay días que esa realización es abrumadora, como cuando te sale un bebé de la panza y no lo podés creer, cuando ayudás a solventar y aportar en alguna situación. O como cuando bailás y logras robarte la atención de unos ojitos preciosos como estos niños en ese parque de hoy.
Si! definitivamente me la pasé feliz! tengo la fortuna de que a pesar de ciertas adversidades contar con compañeros como los de hoy.
Fotos: cortecía de Monje Loco.

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