Ir al contenido principal

Habibi


Después de una semana de ausencia dancística, retomé mis clases de danza árabe, a la que asisto con mi hija. Espero irme reincorporando a ensayos y dinámicas de la danza contemporánea también. Para variar noto que he aumentado y ...me vale.
Con esa solvencia (je je)y gracias al calor y a una brisa fresca me entregué completa al movimiento hoy:
La música deliciosa, una percusión no violenta, sólo disfrutable; bailamos con los velos y al girar una hermosa sensación de tener alas; usamos unas velas y milagrosamente no me quemé el pelo (tomando en cuenta la cantidad de cosas que me suelen pasar); hicimos ejercicios de brazos, desde los sensuales hasta los más bonitos como los que simulan tocar el agua del Nilo y la flor del desierto (así se llaman) y luego jugar con el pelo.

Al final la maestra baila para nosotras, a mí me gusta percibir en ella el entusiasmo, no hay mejor cosa que ver a alguien que cree en lo que baila.....

Habibi....

Comentarios

EL ENMASCARADO dijo…
Si algo le tenemos que agradecer a los Moros es...Algebra, alquimia, el concepto de Universidad , bibliotecas, Cafe, cardamomo, incienso y la danza del vientre....
por mencionar algunas.
Saludos
ixquic* dijo…
Si, movimiento, conocimiento y otras delicias...

Entradas más populares de este blog

compañera...

Powered by eSnips . com Esta canción siempre me encantó, la canta un tico cuyo nombre no recuerdo. La letra siempre me impresionó . Creo que la primera vez que la escuché fue en la radio "Venceremos". Fuera de contexto político, la melodía me sigue pareciendo un bello poema que a cualquier mujer le encantaría escuchar.

Súper poderes

No es que la maternidad me haya regresado a la niñez o a los comportamientos infantiles, pero con los niños hay que estar en sintonía. Cuando mi niña tenía unos tres años, la dejaba en la casa, con una señora que la cuidaba y era además su madrina de bautizo. Yo le solía llamar para saber cómo se portaba y para variar, una niña hiper activa como la madre, siempre traviesa y puras quejas. La llegué a conocer tanto que podía --a ciencia cierta-- adivinar que hacía, las caras que ponía y las actitudes que tomaba. Un día me di cuenta que esa intuición era inequívoca y la bauticé como mis " súper poderes". Cuando la llamaba, le decía cosas: -Hola bebé, ¿como estas? - biemmmm ! - ¡ sacate eso de la boca! - ¿y como supiste mamí ? - ahhh mis super poderes bebé. o - Mire hija, se baña ya! o cuando llegue la castigo! -y cómo lo sabés ? - ahhh mis super poderes bebé. Llegue a afinar tanto esto que ella se lo creyó por un par de años. Hasta una vez, que le agarró de ponerme tramp...

buscando otras soledades en San Salvador