Ir al contenido principal
En un cajón encontré este pequeño títere, fue uno de los primeros regalos para mi bebé (para variar de alguien que hacía teatro). Regalé todo lo esa época maternal y no se como éste sobrevivió. Pero ayer que lo vi sentí que se me salía el corazón. Merece un lugar privilegiado en mis recuerdos.
Entre otras trivialidades, hoy conocí a un hombre guapísimo. Estaba encantada escuchándolo hasta que vi su anillo de casado ¡Blup! se perdió el encanto, hasta me sentí mal!

soymadresoymadresoymadresoymadresoymadre... uggg

Comentarios

El-Visitador ha dicho que…
je je.

me cayó en gracia lo del tipo del anillo.

imaginate que hubiera sido de los que se les olvida ponerse la alianza.

hubiera sido aún más interesante tu relato, al enterarte aún más tarde de lo que te enteraste.
Ixquic* ha dicho que…
Hay muuuuchos que no se ponen el anillo, y hay otro tanto que con anillo son descarados.

Además, los hombres nunca estan solos, me gusta verlos pero disfruto más la amistad que ofrecen....
Victor ha dicho que…
Yo tengo guardado el oso de peluche que tenia desde niño. Gastado y todo el pobre, llevo en el corazón los abrazos que me daba cuando no había quien lo hiciera.

¿Nunca digas nunca?

Nunca se sabe que traerá la siguiente marea...

Victor
Ixquic* ha dicho que…
A veces -aunque incorrecto- estas cosas se me salen. Si bien es cierto que una nunca sabe lo que traerá la siguiente marea, lo mejor es estar preparada para el nado o con un buen salvavidas.

Pero en mi experiencia (cosa subjetiva) y por mi buena relación con mis amigos hombres yo observo "el modus opernadi" que me lleva a decir estas cosas que no debería.

No se puede absolutizar, es cierto.

gracias Victor por tu llamdo de atención, de todas formas esos prejuicios míos no me impiden observar ¡maravillada! los ojos, los brazos de un hombre en un momento determinado, humana soy.
Dandelion ha dicho que…
Deseo para Ix, auqnue ella no lo pida:

Un desanillado a su altura.

Besos..
Ixquic* ha dicho que…
¡un desanillado! ja ja ja

ayyy dandelion!

Entradas populares de este blog

La canción del mar

Hoy en la revista dominical de La Prensa Gráfica se publica una edición especial de la nueva obra de la escritora Claudia Hernández, que se llama La Canción del Mar. Después de leer las mismas noticias de siempre, esto me compuso el corazón que ha andado desbaratado en estos días. Curiosamente, me moría por irme hoy a la playa, por ser mi último recurso de abstracción y alejarme de muchas cosas. Quería ver el mar, sentarme allí frente a él, bañarme los pensamientos y tenderlos al sol, después regresar.

No pude ir porque tengo muchas cosas que hacer, sin embargo esta lectura tuvo su efecto. Pensé que esta edición también estaría completa en internet, pero no. Lástima. Luego buscaré el libro, definitivamente, vale la pena.

Otra cosa que celebro es que las cosas se den de esta forma, es decir, que una escritora tan buena haga su trabajo y con calidad, para orgullo nuestro. Y luego, sea un periódico quién nos lo traslade (día domingo sin tanto apuro) y que eso haga que yo salga a buscar el…

My baby shot me down

“Es necesario, que el público sepa quien manchó esa ropa, y que la diosa de nuestros códigos recoja, horrorizada, la venda; se ciña nuevamente los ojos y alce muy alto su balanza.Entonces veremos de qué lado se inclina.....”(Carlos Dárdano)
Intro.

Este post lo publiqué hace doce años y surgió porque en esa época trabajaba en la UCA y dedicaba horas a husmear en la biblioteca (era un vicio) y con un compañero dimos “sin querer queriendo” con una publicación de un siglo atrás. Era una publicación personal pagada a la imprenta DUTRIZ HNos. y era una historia sobre un caso legal.
Mas que mi curiosidad jurídica, luego de litigar casos en defensa de los derechos de las mujeres, tuve la intuición que debía leer esa publicación. No cabe duda que nada cala tan hondo como leer historias verdaderas que demuestran realidades aún vigentes, pero este libro revelaba algo más: la violencia hacia las mujeres no está supeditada a determinada clase social. Doña Petrona se me pegó en la memoria y por eso …

Regalos para mi hija

Salí ahí no más de las fronteras y mi hija me dijo: "traeme algo por favor". Me llamó al celular para recordar y e dijo que quería un caderín árabe ... ¿? Le aclaré que eso no se vende así..por ahí. Entonces me dijo "vaya pues, una artesanía traeme, pero traeme algo".

Entonces le compré estas estelas femeninas (mayas), una está pariendo y la otra amamantando.

Estaba ansiosa cuando las entregué, las miró y me dijo que gracias, pero definitivamente yo soy una mamá muy rara. Nos miramos serias y no dio un ataque de risa, me dijo que de verdad estoy loca. Le impresiona la que está pariendo. Y luego ya en serio, le decía como hay en todo un culto a la fertilidad y a la maternidad, danza árabe incluida.

Que bueno que seamos mujeres y nos encontremos con estas estelas.