Ir al contenido principal

Prueba escénica en la END

Ultimamente me he perdido muchos espectáculos de danza en el país. Hace unos días la nueva Compañía Nacional de Danza hizo su primera aparición con la Consagración de la Primavera, una puesta en escena propia de la dirección de la compañía que me hubiese gustado ver. ¡ni modo!

Ayer el maestro Josua Cienfuegos de España presentó Cisnes Negros. Quería verlo pero tenía un compromiso, así que me quedé con las ganas. Mi hija me había pedido que la llevara a pesar que estaba recomendada para mayores de 15 años (menores con adultos) ¡ni modo!

También me muero por ir a ver El rey Lear, en el teatro Luis Poma. Espero lograrlo, lo bueno es que está tres semanas en cartelera.
.
Pero hoy no podía faltar porque de lo contrario me colgaban. La Escuela Nacional de Danza (END) realizó las acostumbradas pruebas escénicas en Ballet y Danza Contemporánea. Mis niños, o sea hija y sobrinos, bailaron.


Ixbá está de verde al centro, reconocible por la heredada frente. Y comparto un video, la coreografía es de la Maestra Eva Piche de la END y se trata de eso: una puesta en escena en la que la END hace que el alumnado se desarrolle.
Por mi parte salí de Santa Ana a las 6 a.m. para llegar a tiempoo a ver a los chiquillos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

compañera...

Powered by eSnips . com Esta canción siempre me encantó, la canta un tico cuyo nombre no recuerdo. La letra siempre me impresionó . Creo que la primera vez que la escuché fue en la radio "Venceremos". Fuera de contexto político, la melodía me sigue pareciendo un bello poema que a cualquier mujer le encantaría escuchar.

Súper poderes

No es que la maternidad me haya regresado a la niñez o a los comportamientos infantiles, pero con los niños hay que estar en sintonía. Cuando mi niña tenía unos tres años, la dejaba en la casa, con una señora que la cuidaba y era además su madrina de bautizo. Yo le solía llamar para saber cómo se portaba y para variar, una niña hiper activa como la madre, siempre traviesa y puras quejas. La llegué a conocer tanto que podía --a ciencia cierta-- adivinar que hacía, las caras que ponía y las actitudes que tomaba. Un día me di cuenta que esa intuición era inequívoca y la bauticé como mis " súper poderes". Cuando la llamaba, le decía cosas: -Hola bebé, ¿como estas? - biemmmm ! - ¡ sacate eso de la boca! - ¿y como supiste mamí ? - ahhh mis super poderes bebé. o - Mire hija, se baña ya! o cuando llegue la castigo! -y cómo lo sabés ? - ahhh mis super poderes bebé. Llegue a afinar tanto esto que ella se lo creyó por un par de años. Hasta una vez, que le agarró de ponerme tramp...

buscando otras soledades en San Salvador