Ir al contenido principal

Prueba escénica en la END

Ultimamente me he perdido muchos espectáculos de danza en el país. Hace unos días la nueva Compañía Nacional de Danza hizo su primera aparición con la Consagración de la Primavera, una puesta en escena propia de la dirección de la compañía que me hubiese gustado ver. ¡ni modo!

Ayer el maestro Josua Cienfuegos de España presentó Cisnes Negros. Quería verlo pero tenía un compromiso, así que me quedé con las ganas. Mi hija me había pedido que la llevara a pesar que estaba recomendada para mayores de 15 años (menores con adultos) ¡ni modo!

También me muero por ir a ver El rey Lear, en el teatro Luis Poma. Espero lograrlo, lo bueno es que está tres semanas en cartelera.
.
Pero hoy no podía faltar porque de lo contrario me colgaban. La Escuela Nacional de Danza (END) realizó las acostumbradas pruebas escénicas en Ballet y Danza Contemporánea. Mis niños, o sea hija y sobrinos, bailaron.


Ixbá está de verde al centro, reconocible por la heredada frente. Y comparto un video, la coreografía es de la Maestra Eva Piche de la END y se trata de eso: una puesta en escena en la que la END hace que el alumnado se desarrolle.
Por mi parte salí de Santa Ana a las 6 a.m. para llegar a tiempoo a ver a los chiquillos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Dejar de bailar?

¿Has pensado –por algún arranque, por saturación de actividades o falta de tiempo, por hastío o demotivación personal —dejar de bailar? ¡No lo hagas!, al cabo de un tiempo la extrañarás y te arrepentirás. Mi madre me llevó a un salón de danza a los 4 años y la asumí sin cuestionar, pero tomé la decisión de dejarla a los 13 o 14 años; aunque fue más un acto de convencimiento pleno y rebelde, lo lamenté muchísimo y me devolví. Desde ese acto consiente de amor por el movimiento no me han importado las circunstancias, es una actividad tan vital como respirar. He conocido a personas que se inscriben a las clases y manifiestan que la danza las llena o la ven como una gran pasión, publican todos los pensamientos virales sobre la danza en sus muros… y de pronto se retiran, especialmente, cuando no ven en ella una forma de dedicar su vida (vivir de y no vivir para). Esta es una decisión personal y respetable pues cada quien sabe lo mejor para sí. Pero también se, que cuando una ama la danza, nun…

Bellydance: entre lo puro y la creatividad

La Danza es considerada patrimonio “inmaterial” cultural de la humanidad, por la UNESCO, así las danzas originarias y folclóricas se van rescatando. En las danzas árabes (nótese el plural, pues en el mundo árabe actual hay al menos 22 países y nada es parejo) también existe una gran variedad de danzas folclóricas (muy distintas de las expresiones populares), que fueron estudiadas y adaptadas (nótese lo de adaptadas) para el “gran escenario” por Mahmoud Reda, con el apoyo del presidente panarabista Nasser. No obstante, como toda expresión humana es evolutiva. El bellydance, tal como lo ejecutamos hoy no es una danza folclórica, es una adaptación de ellas llevadas al espectáculo. Su desarrollo (en la contemporaneidad) se dio en Egipto, al final de la etapa colonial y pos colonial, pues esa danza era el atractivo para los foráneos europeos de esos países. Por esta razón, sufrió muchas influencias y transformaciones, mismas que no han parado hasta estos días. Aunque hay muchas característi…

El proceso de (re) conocerse en un espejo

Hasta hace 11 años más o menos—para mi— la indumentaria para bailar eran los leotardos, pues es con lo que se hace danza contemporánea o ballet. Cuando decidí tomar clases de bellydance para a convivir con mi hija, fue un choque cambiarlos por tops o camisas cortas que dejaran al descubierto el abdomen. De hecho, los primeros 6 meses usé leotardos, pues no había forma de que YO me los quitara, así como los calentadores en mis tobillos. Era un lunar en esa clase. No sé cuándo ni cómo fue, pero un día ya no usé más mis leotardos y enterizos. Aprendí a ver mi cuerpo desde otra perspectiva y gracias a los movimientos de cadera y las ondulaciones recapacité que no tendría otro chiste que mostrar el abdomen, aun cuando por detalle, había estrías producto de la concepción y nacimiento del amor de mi vida.  Entonces, pensé: me pela, no hay como bailar con el vientre al descubierto, me encantaba verme en el espejo (más que un acto narcisista creo que fue un momento de auto aceptación) y más aún …