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Insolentes

Anoche mientras trabajaba y leía, en la calle escuchaba las voces y risitas de unos vecinitos, algunos adolescentes y otros jóvenes, pero bichos (como diría mi hija) al final de cuentas!

Gritaron mi nombre y corrieron. Cerré la cortina que tenía abierta por el calor que hacía.
Y yo feliz.

Hoy salí a traer a mi hija a una clase de catequesis y me encontré una nota:

Bueno, mi intención no es faltarle el respeto ni molestarla, pero le quería decir, auque no tengo el valor de decirlo en su cara, pero Ud. ume gusta mucho y siempre que la veo me fijo mucho en Ud. ¡Por favor no se ofenda o se moleste! Mi num.....777...”

La leí y me tiré una carcajada!

A veces dejan rosas, donas y si la bicicleta de Ixbá se arruina, ellos se la arreglan. (gracias, mil gracias)

Estos niñitos no tienen nada que hacer y ser insolentes es su aventura. Yo fui una adolescente muy particular, ¿que más da?.... hay hombrecitos!
Ya voy a pensar cómo me vengaré....

Comentarios

blah dijo…
JAJAJA..Ixquic tiene un admrador!...lero,lero!JAJAJA

La verdad es que los niños son bien buzos y jodiones!!
ixquic* dijo…
Si, definitivamente. Hoy por la tarde salí a correr y al regresar y me dirigí hacia ellos y estaban nerviosos!!

Les pregunté algo irrelevante para ver al culpable, estaban asustados porque pensaron que les reclamaría..

ha aaa cipotes!
EL ENMASCARADO dijo…
Recuerdo mi primer amor...
Tambien fue tan Platonico...
Seria interesante ver que ella pensaba de aquel piojoso baboso que se escondia en el arbol para verla regar sus plantas?
ixquic* dijo…
ja ja ja Juan!

ella pensaría:

ahhh patojo este!
Jorge Ávalos dijo…
Confesión. Cuando estaba en tercer grado, en el Externado de San José (era un colegio de varones en ese entonces) me enamoré de la monjita que enseñaba catecismo. Era muy joven y delgadita, tan frágil que al caminar parecía una bailarina en el lago de los cisnes. Le escribí un poema de amor y me denunció con el rector. Me regañaron y lloré.

Uno se puede preguntar, ¿qué sabe un niño de amor? Pero lo increíble es que todavía la recuerdo de vez en cuando. Espontáneamente, la recuerdo. Y cuando eso sucede, sonrío. Los niños y los adolescentes juegan a enamorarse, pero como para ellos el juego es una cosa muy importante, sin querer se enamoran de verdad.

PD: Por cierto, Ixquic, vi El Corsario, y gocé tanto... que no me importan las críticas negativas que se hagan (aparte de las que yo mismo hice, ja). Y eso que yo conozco tan bien a las bailarinas que sólo veo sus caras y sé cuando se equivocan.
ixquic* dijo…
Solavá, ¡que historia! ¿una monjita?

Es válido cuestionarse ¿qué sabe un niño de amor? con la explicación que has dado entiendo que quizá más que yo.

Si ellos lo dan todo por el juego, son más genuinos...

Yo también vi El Corsario, independientemente de algunos detalles, también me gustó. En mi caso nunca lo había visto. Una vez vi algunos cortos en History Chanel sobre el Bolshoi.

Juan y Solavá, gracias por hacerme ver la otra perspectiva del amor insolente,

abrazos a ambos...
Aldebarán dijo…
La realeza tiene un "pegue" que arrasa con todas las edades.

ji ji ji
ixquic* dijo…
ja ja ja

Sólo imposibles!
Victor dijo…
NOTA INSOLENTE:

Bueno, mi intención no es faltarle el respeto ni molestarla, solo quiero que sonría un poquitito. Pero le quería decir, aunque no tengo el valor de decirlo en su cara, (porque nunca la he visto) que Ud. es bien interesante y siempre que la leo me fijo mucho en Ud. ¡Por favor no se ofenda o se moleste! Mi blog.....http://..lanoche...com...

:-D

Saludos

Victor
ixquic* dijo…
Ah, Víctor. Lograste hacerme reir...
gracias

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